EQUIPO DE PROFESIONALES

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lunes, 24 de noviembre de 2014

LA ANEMIA


Es una afección en la cual el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos. Los glóbulos rojos son los encargados de suministran el oxígeno a los tejidos corporales.

Causas

Aunque muchas partes del cuerpo ayudan a producir glóbulos rojos, la mayor parte del trabajo se hace en la médula ósea, el tejido blando en el centro de los huesos que ayuda a la formación de las células sanguíneas.
Casi siempre, los glóbulos rojos sanos duran entre 90 y 120 días. Partes del cuerpo eliminan luego las células sanguíneas viejas. Una hormona, llamada eritropoyetina, producida en los riñones le da la señal a la médula ósea para producir más glóbulos rojos.
La hemoglobina es la proteína que transporta el oxígeno dentro de los glóbulos rojos y les da su color rojo. Las personas con anemia no tienen suficiente hemoglobina.
El cuerpo necesita ciertas vitaminas, minerales y nutrientes para producir suficientes glóbulos rojos. El hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico son tres de los más importantes. Es posible que el cuerpo no tenga suficiente de estos nutrientes debido a:
  • Cambios en el revestimiento del estómago o los intestinos que afectan la forma como se absorben los nutrientes (por ejemplo, la celiaquía).
  • Alimentación deficiente.
  • Pérdida lenta de sangre (por ejemplo, por períodos menstruales copiosos o úlceras gástricas).
  • Cirugía en la que se extirpa parte del estómago o los intestinos.
Las posibles causas de anemia abarcan:
  • Ciertos medicamentos.
  • Destrucción de los glóbulos rojos antes de lo normal (lo cual puede ser causado por problemas con el sistema inmunitario)
  • Enfermedades prolongadas (crónicas), como cáncer, colitis ulcerativa o artritis reumatoidea.
  • Algunas formas de anemia, como la talasemia o anemia drepanocítica, que pueden ser hereditarias.
  • Embarazo.
  • Problemas con la médula ósea, como linfoma, leucemia, mielodisplasia, mieloma múltiple o anemia aplásica.

Síntomas

Si la anemia es leve, es posible que usted no tenga ningún síntoma. Si el problema se desarrolla lentamente, los síntomas que pueden producirse primero abarcan:
  • Sentirse malhumorado
  • Sentirse débil o cansado más a menudo que de costumbre, o con el ejercicio
  • Dolores de cabeza
  • Problemas para concentrarse o pensar
Si la anemia empeora, los síntomas pueden abarcar:
  • Color azul en la esclerótica de los ojos
  • Uñas quebradizas
  • Deseo de comer hielo u otras cosas no comestibles
  • Mareo al ponerse de pie
  • Color de piel pálido
  • Lengua adolorida
Algunos tipos de anemia pueden tener otros síntomas.

Pruebas y exámenes

El médico realizará un examen físico y puede encontrar:
  • Soplo cardíaco
  • Hipotensión arterial, especialmente al pararse
  • Piel pálida
  • Frecuencia cardíaca rápida
Algunos tipos de anemia pueden causar otros resultados en un examen físico.
Los exámenes de sangre utilizados para diagnosticar algunos tipos comunes de anemia pueden abarcar:
Se pueden hacer otros exámenes para identificar problemas de salud que pueden causar anemia.

Tratamiento

El tratamiento será indicado y revisado por un médico, que lo orientar hacia la causa de la anemia y puede incluir:
  • Transfusiones de sangre.
  • Corticoesteroides u otros medicamentos para inhibir el sistema inmunitario.
  • Eritropoyetina, un medicamento que ayuda a que la médula ósea produzca más células sanguíneas.
  • Suplementos de hierro, vitamina B12, ácido fólico u otras vitaminas y minerales.

Posibles complicaciones

La anemia severa puede causar niveles bajos de oxígeno en órganos vitales, como el corazón, y puede llevar a que se presente un ataque cardíaco.

Cuándo contactar a un profesional médico

Consulte con el médico si presenta cualquier síntoma de anemia o algún sangrado inusual.

sábado, 11 de octubre de 2014

La GRIPE

La gripe es una enfermedad respiratoria aguda, caracterizada por su alta contagiosidad y aparición en forma de epidemias anuales. Las epidemias anuales suelen estar causadas por los virus A y B.

La gripe afecta fundamentalmente a niños, ancianos, y personas con patologías crónicas, siendo en estas últimas más grave.
La vacunación de la gripe estacional en este año 2014 como en años anteriores va dirigida a los siguientes grupos de población:

1. Todas las personas de 60 años o más. Se hará especial énfasis en aquellas personas que conviven en instituciones cerradas (residencias, centros de día, etc.).

2. Personas menores de 60 años que, por presentar una condición clínica especial tienen un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe o porque el padecer la enfermedad pueda provocar una descompensación de su condición médica:
  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares o pulmonares, incluyendo: displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.
  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades metabólicas crónicas, incluyendo: diabetes mellitus; obesidad mórbida (índice de masa corporal igual o superior a 40); insuficiencia renal; hemoglobinopatías y anemias; asplenia; enfermedad hepática crónica; enfermedades neuromusculares graves o inmunosupresión, incluida la originada por la infección de VIH o por fármacos o en los receptores de transplantes; enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras. En este grupo se hará un especial énfasis en aquellas personas que precisen seguimiento médico periódico o que hayan sido hospitalizadas en el año precedente.
  • Personas que conviven en residencias, instituciones o en centros que prestan asistencia a enfermos crónicos de cualquier edad.
  • Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe
  • Mujeres embarazadas.
3. Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones:
  • Trabajadores de los centros sanitarios, tanto de atención primaria como hospitalaria, pública y privada. Se hará especial énfasis en aquellos profesionales que atienden a pacientes de algunos de los grupos de alto riesgo anteriormente descritos.
  • Personas que por su ocupación trabajan en instituciones geriátricas o en centros de atención a enfermos crónicos, especialmente los que tengan contacto continuo con personas vulnerables.
  • Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o ancianos.
  • Personas que conviven en el hogar, incluidos niños/as, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo, por su condición clínica especial (citados en el punto 2).
4. Otros grupos en los que se recomienda la vacunación:
Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en los siguientes subgrupos:
  • Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con dependencia nacional, autonómica o local.
  • Bomberos.
  • Servicios de protección civil.
  • Personas que trabajan en los servicios de emergencias sanitarias.
  • Trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial.
El cuadro gripal generalmente es benigno con una duración entre cuatro y cinco días por termino medio.
La gripe se transmite de persona a persona a través de las secreciones respiratorias. El periodo de transmisibilidad se extiende desde 24-48 horas antes del inicio de los síntomas hasta 5-6 días después. El periodo de incubación es de 1-5 días.
La vacunación anual es la principal medida de prevención contra la gripe, siendo necesario vacunarse todos los años debido a que las cepas que componen la vacuna cambian de una temporada a otra.
La efectividad de la vacuna es aproximadamente del 80 % aunque puede variar en función de las cepas circulantes, vacunaciones previas y otras variables. El objetivo principal de las campañas de vacunación es proteger a los grupos de riesgo en los cuales la enfermedad es potencialmente grave por sus complicaciones.
Otras medidas preventivas efectivas contra la gripe son: al estornudar utilizar un pañuelo desechable, lavarse las manos después de estornudar, beber bebidas calientes, ventilar periódicamente las habitaciones, evitar los locales cerrados y cargados de humo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

ANSIEDAD


La ansiedad forma parte de la condición humana y sirve para afrontar situaciones de peligro o riesgo. Sin embargo, cuando es demasiado intensa, se convierte en una fuente de sufrimiento que es necesario controlar.
La característica esencial de este trastorno es un sentimiento de desazón y desasosiego generalizados y persistentes, que no están referidos a ninguna circunstancia ambiental en particular. Lo más habitual es que el paciente se queje de estar permanentemente nervioso, así como de sentir otros síntomas típicos de la ansiedad como temblores, tensión muscular, exceso de sudoración, mareos y vértigos, taquicardia, y molestias epigástricas.
Con frecuencia manifiestan el temor a que ellos mismos, o sus seres queridos, puedan contraer una enfermedad o sufrir un accidente, entre diversas obsesiones y presentimientos de carácter negativo. La ansiedad es un trastorno más frecuente en mujeres y está a menudo relacionado con el estrés ambiental de su vida cotidiana. Tiene un curso variable, dependiendo de las características de la persona afectada, pero tiende a ser fluctuante y crónico.
Para que el trastorno de ansiedad sea diagnosticado como tal, el paciente debe presentar síntomas de ansiedad casi todos los días durante varias semanas seguidas. Los signos de ansiedad más indicativos son:
  • Aprensión (excesiva preocupación sobre posibles desgracias futuras, sentirse “al límite” de sus fuerzas, dificultad de concentración, etcétera).
  • Tensión muscular (agitación e inquietud psicomotrices, cefaleas de tensión, temblores, incapacidad de relajarse).
  • Hiperactividad vegetativa (mareos, sudoración, taquicardias o taquipnea, molestias epigástricas, vértigo, sequedad de boca...).
  • Los niños suelen manifestar una necesidad constante de seguridad y atención, y quejarse reiteradamente.
En el tratamiento de la ansiedad se recurre generalmente a la utilización de fármacos y a la terapia psicoterapéutica.

lunes, 12 de mayo de 2014

PRECAUCIONES EN LA EXPOSICIÓN SOLAR

 

- Evitar exponernos al sol durante las horas en que la intensidad de la radiación es mayor; esto es entre las 10 y las 14 horas.

- Exponernos de forma progresiva. Evitar pasar muchas horas al sol los primeros días.

- Mantener fuera de la luz directa a los niños y bebés. Si van a jugar durante bastantes horas al aire libre, protegerlos con las cremas adecuadas.

- Además de las cremas, son recomendables la utilización de la gorra y la camiseta como protección.

- Los ojos también han de protegerse: use gafas de calidad que protejan el 100% de la radiación UV.

- No olvidarnos de proteger los labios con un protector con un factor alto, los labios son una zona muy sensible.

- Intentar utilizar protectores solares resistentes al agua; no sólo cuando realice actividades acuáticas, también cuando haga ejercicio físico expuesto al sol.

- Durante el embarazo es conveniente evitar la exposición solar intensa.

- Evitar el uso de colonias o perfumes, u otros productos que puedan ser fotosensibilizantes al exponerse al sol. Ciertos medicamentos también pueden estar incluidos en este grupo. Consulte a su médico o farmacéutico antes cualquier duda.

- Ante cualquier cambio en alguna de las lesiones en la piel, como lunares o manchas, al exponerlas al sol, no dude en acudir a su médico de referencia. Cualquier cambio en el color, el tamaño o la forma de una mancha ha de ponernos sobre aviso.


miércoles, 23 de abril de 2014

INFECCIÓN DEL TRACTO URINARIO

La infeccion de orina puede ser de tres tipos: Cistitis, uretritis o pielonefritis. Dependiendo de si se producen en la entrada de las vías urinarias o en la parte alta de estas, tendrán unas consecuencias y un tratamiento diferente.
Estos tres tipos distintos de infección urinaria son altamente molestas para la persona que la padece (sobre todo para las mujeres), por eso es importante ponerle remedio cuanto antes a esta situación, ya que entre las mayores incomodidades que podemos padecer es tener que acudir al aseo cada poco tiempo, situación que no es “grave”,pero puede llegar a ocasionarnos un serio problema en la conciliación de nuestra vida diaria (sobre todo en temas laborales).
La más común de todas es la cistitis, que se contagia en la entrada misma de la uretra, con la invasión de virus o bacterias. En los otros casos puede haber problemas de riñón, y son enfermedades más graves, contraídas a través del flujo sanguíneo, pero también son menos frecuentes.
Normalmente las vías urinarias y el riñón se ven infectados por bacterias, aunque también se dan casos de entrada de hongos, virus o parásitos. De la gran mayoría de infecciones es responsable la bacteria E.coli, que reside en el propio intestino de la persona. No obstante, cualquier anomalía que impida o dificulte la salida de la orina puede causar una infección, como las piedras en el riñón o los problemas de próstata en los hombres.

Causas que favorecen la infección de orina

Las causas por las que se produce una infección de orina son muy variadas, en las mujeres se producen más infecciones de orina tipo cistitis, ya que sus conductos están demasiado cerca, y es fácil que la bacteria afecte al tracto urinario.
Las relaciones sexuales han demostrado ser una fuente de infección, por lo que la mujer ha de tener mucho cuidado en este aspecto. En el coito, la vejiga se contrae y suelen entrar bacterias. Si la paciente no cuenta con un sistema fuerte que las combata, se producirá la cistitis. Además, una vez que sufren una infección, tienen muchas posibilidades de que se vuelva recurrente, como se ha demostrado en muchos casos.
Otras formas de padecer una infección de orina pasan por una higiene deficiente, los pacientes portadores de sonda, o bien aquellas personas que beben muy poca agua y acaban teniendo problemas de riñón.

Sintomatología de las infecciones de orina

Los síntomas de una infección de orina son muy claros. Se siente la necesidad urgente y constante de tener que orinar. Se produce una quemazón en el tracto urinario con el paso de la orina, así como una presión en el bajo vientre y la creciente sensación de dolor una vez se ha expulsado la orina. El líquido puede tener un aspecto turbio, o incluso presentar sangre. Por último, si esta infección afecta a los riñones, se tendrá fiebre y escalofríos.
Ante estos síntomas, lo que se debe hacer de forma inmediata es acudir al médico. La exploración física y la toma de temperatura, determinarán si es una cistitis o algo más complicado. Además, se le tomará una muestra de orina, para comprobar con unas tiras si es una bacteria la que le está afectando.
En caso de que exista fiebre, o sea algo recurrente, el médico suele pedir un cultivo de la orina, para identificar de forma precisa la bacteria o virus que causa la infección. Así, podrá determinar cuál es la mejor forma de combatir este problema. En ocasiones, pueden llegar a realizar una ecografía abdominal o una urografía, para ver si hay algún problema en los riñones o en el aparato urinario.
Si el problema es causado por bacterias, se le proporcionarán antibióticos. Si es causado por virus, los consiguientes antivirales.

Consejos para evitar estas infecciones

Las infecciones de orina afectan a un gran número de personas, aunque la mayoría de ellas son mujeres.
Para evitar que se produzcan, se deben tomar una serie de medidas. Los médicos aconsejan beber mucha agua a diario, por lo menos dos litros, además de infusiones o zumos naturales. Evitar el alcohol, el tabaco y las bebidas gaseosas y azucaradas. Esto mantendrá tus riñones a pleno rendimiento y totalmente sanos.
Por otro lado, se deben tomar medidas para evitar el contagio en el tracto urinario. Dejar de usar las compresas y salva-slips, en los que proliferan las bacterias. Antes y después de una relación sexual, se debe llevar una correcta higiene. Además, hay que orinar después de esta, ya que ayuda a limpiar de forma inmediata el tracto urinario. Siempre hay que limpiar la zona anal y vaginal de delante hacia atrás. Se recomienda también evitar el aguantar las ganas de orinar.
Las frutas que contienen vitamina C ayudan a acidificar la orina, evitando las infecciones. Los arándanos rojos son imprescindibles en la dieta de las mujeres que sufren de forma recurrente esta clase de infecciones tan molestas cuentan, con una sustancia que ha probado ser muy eficaz, evitando que la temida bacteria E.Coli, causante de la gran mayoría de las infecciones, se adhiera a las paredes de la vejiga. Actualmente los puedes encontrar a la venta en supermercados en formato de frutos deshidratados. En caso de que se necesite una dosis mayor, en farmacias y parafarmacias tienen a la venta nuevos productos realizados con ingredientes naturales.
De esta forma, en cuanto se comiencen a sentir molestias típicas de la infeccion de orina, solamente habrá que beber más agua, para que el cuerpo expulse de forma natural la bacteria por medio de la orina.
e los casos, estos remedios de la medicina moderna se pueden atajar con una buena alimentación y con remedios naturales que se conocen desde hace años.


martes, 15 de abril de 2014

CONSEJOS Y DIETA EN CASO DE GASTROENTERITIS AGUDA


En las primeras horas
 
  
No tome alimentos sólidos durante las primeras 4-6 horas (niños) o 12 horas (adultos). En este tiempo solo se administrarán bebidas con sales para rehidratación oral o Limonada alcalina, bebiendo en pequeñas cantidades, de forma continua, según demanda (sin forzar).
  • Preparación de las Sales para rehidratación oral: un sobre de Sueroral Hiposódico disuelto en 1 litro de agua mineral sin gas, o una bolsa de Citorsal en medio litro o bebidas isotónicas.
  • Preparación de la Limonada alcalina: a 1 litro de agua hervida se le añade el zumo de 2 ó 3 limones, media cucharilla de bicarbonato, media cucharilla de sal y 2 ó 3 cucharadas de azúcar.
Cuando se haya controlado la primera fase (se realicen menos de 3-4 deposiciones/día), se introducirá gradualmente la dieta sólida, en pequeñas cantidades para comprobar la tolerancia a la misma.
 
Alimentos permitidos (dieta astringente)
  • Sopa de arroz, sopa de zanahoria, puré de patatas y zanahorias, sopa de pescado.
  • Huevo pasado por agua, duro o en tortilla.
  • Pescado cocido o a la plancha. Los pescados deben ser blancos: lenguados, rape, merluza y gallo.
  • Carne de ave cocida o a la plancha (sin piel).
  • Frutas: manzana asada, manzana oxidada con una gotas de limón (rallada o pelada y partida en trozos dejando al aire un rato para que se oxide), membrillo, plátano maduro.
  • Pan blanco tostado.
  • En el desayuno se tomarán infusiones claras de té o manzanilla, edulcoradas con sacarina y pan tostado.
  • Durante toda la duración del proceso se mantendrá la rehidratación con Sueroral Hiposódico o Limonada alcalina.
Observaciones:
  • No debe tomar leche ni derivados. Se pueden tolerar el yogourt natural y los quesos frescos (después de una mejoría franca).
  • Frutas y verduras se evitarán crudas. Evitar durante una semana verduras de color verde: acelgas, espinacas, lechugas... así como la ingestión de almendras, compotas, nueces, pan negro, por su efecto laxante.
  • No tome dulces: caramelos, chocolates, pastelería, azúcar...
  • Evite las bebidas muy frías, todo tipo de bebidas refrescantes, así como las aguas con gas.
Importante: Si las diarreas contienen sangre o presenta fiebre elevada debe consultar a su médico.

viernes, 4 de abril de 2014

VARICES

¿Qué son las varices?

Las varices, también conocidas como insuficiencia venosa periférica, son dilataciones de las venas que, por diversas razones, no cumplen correctamente su función de llevar la sangre de retorno al corazón y, por lo tanto, la sangre se acumula en ellas, se dilatan y vuelven tortuosas.
Habitualmente se utiliza el término varices para hacer referencia a las que aparecen en las piernas, por ser las más frecuentes, pero pueden surgir también en otras zonas del cuerpo como el esófago (varices esofágicas), la región anal (hemorroides) o en los testículos (varicocele).
La frecuencia con que aparecen depende de muchos factores, pero teniendo en cuenta únicamente las que dan lugar a manifestaciones clínicas, se puede considerar que entre un 10% y un 15% de la población las padece, aumentando este porcentaje con la edad y el sexo, pues hay más mujeres afectadas que hombres.

Prevención de las varices

La prevención de las varices es especialmente importante cuando se tienen antecedentes familiares de varices, o existen factores de riesgo que pueden hacer sospechar su posible aparición. Habrá, por tanto, que seguir las recomendaciones destinadas a evitar su aparición, especialmente si existen factores de riesgo que no es posible evitar como: herencia, sexo o embarazo.
Estas son las diez claves para prevenir las varices:

1 Sobrepeso: debe evitarse, pues favorece la aparición de varices.
 
2 Estreñimiento: es necesario controlarlo. Una dieta rica en verduras, frutas, legumbres y cereales, mejor si son integrales, favorece el movimiento intestinal, y la fibra que contienen estos alimentos capta agua y hace las heces más blandas y voluminosas, con lo que facilita el tránsito intestinal. En caso de que esto no sea suficiente se pueden utilizar complementos naturales como semillas de lino, ricas en fibra, o algún laxante suave. Si el estreñimiento persiste debe consultarse con el médico.
 
3 Ejercicio: realizar ejercicio físico de forma regular, sobre todo andar. La movilización de los músculos de las piernas ayuda a impulsar la sangre hacia el corazón, evitando que se acumule y pueda dilatar las venas. También es un buen ejercicio subir y bajar escaleras en lugar de utilizar el ascensor. La práctica del ciclismo y la natación son igualmente buenos ejercicios para las piernas.
 
4 Calzado: se debe evitar el cazado plano o con tanes altos, al igual que el que sea muy ajustado, pues dificultan el retorno venoso y restan eficacia a la musculatura de las piernas. Se recomienda utilizar calzado amplio y cómodo, con un tacón de entre 3 y 5 cm. Si se nota pesadez de piernas, e incluso se hinchan, puede servir de alivio la utilización de medias elásticas de compresión progresiva.
 
5 Ropa: No utilizar ropa muy ajustada pues, al comprimir ciertas zonas, dificulta el retorno venoso.
 
6 Postura: no permanecer mucho tiempo de pie sin moverse, o estar sentado durante mucho tiempo con las piernas cruzadas. En caso de que por el trabajo sea imprescindible hacerlo, deben darse cortos paseos periódicamente y cambiar la posición de las piernas con frecuencia y, cuando sea posible, poner las piernas en alto. Es aconsejable dormir con las piernas ligeramente levantadas. También debe evitarse estar sentado con las piernas colgando.
 
7 Temperatura: hay que evitar las temperaturas altas, especialmente cuando solo afectan a los miembros inferiores, como braseros o calefactores dirigidos a las piernas, pero también la exposición al sol, la sauna, o los baños muy calientes. También es desaconsejable la exposición a frío intenso pues, aunque en primera instancia, hace que las venas se contraigan y puede aliviar algunos síntomas, posteriormente da lugar a una dilatación venosa que agrava el proceso. Sin embargo, es muy recomendable darse en las piernas duchas de contraste, alternando agua caliente y fría durante unos minutos.
 
Rascado: aunque las varices con frecuencia producen picores, no hay que rascarse, sobre todo cuando la piel está debilitada, pues puede romperse una variz o producirse alguna herida, que se infectan con facilidad y suelen ser difíciles de curar. Cuando haya picor, muchas veces debido a que la piel se reseca, debe utilizarse una crema hidratante o específica para las varices, que siempre debe ser prescrita por un profesional.
 
Medidas higiénicas: es recomendable, sobre todo cuando la piel está debilitada, la limpieza diaria con agua y jabón de las zonas afectadas, para evitar el riesgo de infecciones. Cuando han aparecido úlceras, deben hacerse curas limpiando la zona con suero fisiológico, y aplicando pomadas que contengan sustancias cicatrizantes y antibióticos. Por supuesto, estas medidas deben ser establecidas por el médico.